viernes, 10 de abril de 2015

¿Media naranja?

En el mundo somos 7000 millones de habitantes aproximadamente, en nuestra vida solo tendremos la posibilidad de conocer una pequeña porción de esa población y dentro de esa pequeña población estarán nuestros amores, desamores, nuestra familia, nuestros amigos y de mas; todas esas personas que son importantes en nuestra vida hacen parte de una pequeña porción de la población humana, lo que me lleva a pensar muy seriamente en eso que se denomina como "la media naranja", esa persona, ser en el universo con el cual nos sentimos plenos e identificados... ¿Sera tan real eso de estar hechos el uno para el otro?¿sera tan real eso de "sin ti no puedo vivir" o "nunca amare a nadie como a ti"?



Es necesario aclarar, antes de entrar en materia, que no hablaremos del amor, aunque el tema pueda ser fácilmente confundido dada su cercanía, pero la concepción del amor es un tema demasiado personal y seria demasiado pretencioso realizar acepciones absolutas al rededor de el. De lo que si hablaremos en cambio, es de lo determinadas que están nuestras relaciones, en un principio por factores geoespaciales y poco a poco, con el pasar del tiempo, somos nosotros quienes con nuestras afinidades y gustos, quienes terminamos de delimitar el cerco de nuestras relaciones.

Entremos en materia, primero que es eso de "la media naranja", pues al parecer la gente en términos generales utiliza esta expresión, para referirse a la persona que lo complementa o completa... Es decir, lo lleva a su plenitud, esto me parece un poco triste, ya que si nos fijamos detenidamente al aceptar la existencia de la media naranja estamos asegurando implícitamente que no estamos completos y que nuestra plenitud aparecerá en la medida que encontremos  a otro. No quiero sonar paria social, pero nadie necesita de otro para alcanzar su plenitud, más allá de ser seres sociales con necesidad de comunicarnos, la plenitud sigue siendo un elemento o facultad individual, más aún cuando nos referimos a la plenitud emocional. Desde mi perspectiva necesitamos plenitud emocional antes de decidir estar con alguien, de lo contrario posiblemente nos estemos montando en una "montaña rusa" no muy cómoda.




Es realmente complicado de aceptar (por lo menos para mi) que nuestra plenitud esta supeditada a otro ser, les explicaré porque. Recordemos que somos, un ser humano entre 7000 millones aproximadamente, en un mundo que por mas pequeño que lo quieran hacer parecer, nos ofrece grandes distancias tanto en lo espacial, como en lo ideológico (creencias, costumbres y demás). 
Por un momento pensemos en nuestra media naranja, en ese ser que nos hará llegar a la plenitud, así entonces son dos seres entre 7000 millones, difícilmente podamos conocernos; probablemente yo sea un ciudadano colombiano y mi media naranja este en algún país asiático, nuestras distancias tanto espaciales como de concepción de mundo, serán lo suficientemente amplias como para decir, difícilmente nos podremos conocer. A lo que me refiero es que es bastante complejo creer que solo existe una media naranja una sola persona en el mundo con la que "te sientes en plenitud".

No es posible que entre siete mil millones, solo podamos ser compatibles, en las diferentes escalas del ser, con una sola persona, lo que si nos puede llevar a pensar eso, en cambio, son nuestras emociones, nuestra falta de madurez emocional posiblemente nos invite a vendar nuestros ojos a la hora de contemplar que en el "mercado de relaciones" solo puedas y creas que te puedes sentir bien con una sola persona en el mundo, no quiero decir que no encontraras a "tu media naranja", todo lo contrario, posiblemente si miras con mayor detenimiento y logras una plenitud emocional previo al encuentro con "tu otra mitad" entonces te darás cuenta que no es una sola posibilidad, que son tantas como estemos dispuestos a reconocer y estará entonces en nuestra madurez emocional el discernir solo lo que mas nos gusta.



Sepamos contemplar en el amplio "mercado de las relaciones" y valorar en el mismo, no al otro, sino a ti mismo desde tu plenitud.

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