miércoles, 8 de abril de 2015

Pincelada de dios

Hace un par de semanas me encontré con un artículo en una revista que tenía un titulo sumamente inquietante, “¿Cómo hablar del pezón?”, este articulo me motivo a escribir sobre la prueba maestra, sobre eso que he dado lora durante tanto tiempo y que además hace que el sueño se me valla a la mierda. Y es que el pezón genera tantas sensaciones que no sé ni por donde arrancar.



El pezón es una pequeña protuberancia que está ubicada en la parte central de cada uno de los pectorales, mide en promedio un centímetro, es de textura suave, esta compuesto por una aureola y una protuberancia central a está, su función fisiológica es fundamental ya que por medio de él los seres humanos como todos los mamíferos somos amamantados, desde nuestra infancia hay una atracción hacia él que es casi instintiva… es algo muy parecido a esto lo que podemos encontrar en otros artículos o definiciones que se dan alrededor del pezón, pero hoy les propongo hablar de él sin tapujos y de la manera más abierta posible.

Dicen algunos, que dios si fija en los detalles, de ser esto cierto yo propongo como prueba maestra aquel trozo de piel que demarca la cima de la montaña que se hace tan inalcanzable en algunos casos como el mismo Everest, solo un ser con grandeza divina pudo haber condensado tanto en un solo sitio, es por ello que lo considero una verdadera pincelada de dios,  eso es el pezón un detalle lleno de morbo, de pasión, de sensualidad, de vida, incluso de ternura y sin duda alguna lleno de magia…Los hombre nos hemos dedicado tocarlos, “morderlos”, los hacemos parte de nuestras fantasías sexuales, pero muchas veces no le damos el valor que se merecen, nuestra torpeza natural  es la que no nos permite valorar y disfrutar el pezón como debe ser .


¡Sí! es un detalle, pero no por ello debemos hacerlo a un lado o simplemente limitarnos a acariciarlos, como si no encontráramos la emisora que buscamos, se que suena feo pero así de limitada es nuestra interacción con el pezón y aunque este articulo  no pretende ser un manual sobre como acércanos al pezón, puesto que tendríamos que hacer uno por mujer, si podría aportar que antes de acercarnos a él debería existir un ritual, uno en el que no necesariamente despojemos de la blusa a la diosa con quien iríamos a “viajar”, no siempre hay que llegar primer es más importante aun saber llegar, en ocasiones incluso no es necesario llegar, acariciando todo a su alrededor pero sin tocarlo , en un sensual juego de seducción.





Cargado de sensualidad se hace tenue su belleza y llena de morbo la sexualidad, lamerlos, besarlos, acarícialos con nuestro rostro. Su forma, su color, eh incluso ese olor que solo descubrimos que tienen cuando estamos a punto de alcanzarlos, nos enloquece a lo mejor y al igual que a dios nos gustan los detalles los pequeños detalles y Como ya lo he dicho antes, el pezón es la cima, esa que algunas mujeres guardan con recelo; y otras no tanto,  el pezón no es nada por sí solo y habrán tantas formas de acercarnos a él como mujeres en el mundo, exaltarlo es mi excusa para escribir de lo que nunca me cansare de hablar, Venus, Afrodita, Hathor, Kamadeva; la mujer, el deseo.

Después de lo anterior mente dicho, les propongo dar respuesta a dos interrogantes que a mi parecer nos permitirán hablar con mayor profundidad acerca de esta sensual parte de la mujer. Nuestro primer interrogante no puede ser otro si no, ¿Qué es lo que lo carga de sensualidad? Primero debemos entender que es la sensualidad ya que en algunos casos es confundida con la sexualidad. La sensualidad tiene que ver con el ritmo, el movimiento, el erotismo, la sensualidad no necesariamente es explicita, es un índice erótico que excita a cada movimiento, muchas veces incluso sin necesidad de tacto. Ya teniendo esto claro y regresando al tema central, puedo decir entonces que, la carga de sensualidad del pezón, es que no lo ves, sabes dónde está, incluso alguna veces sobresale de las blusas de telas delgadas, pero no los ves, o por lo menos no de forma directa, hacen que nuestra imaginación vuele y que nuestros sentidos se despierten, todo el pudor que ha manejado la sociedad occidental alrededor de él es lo que realmente lo hace erótico, la prohibición y censura lo han hecho cada vez más sensual…

El segundo y último interrogante que yo les propongo en este articulo no tiene que ver directamente con el pezón, pero si con el ¿cómo nos acercamos a él? Ya que para muchas mujeres es realmente molesto cuando en la intimidad su pareja llega de pleno a morder o acariciar el pezón sin ningún preámbulo (aun que hay que dejar en claro que todo depende de la situación,  muchos incluso parecieran no saber que existe), el pezón puede servirnos de preámbulo dada su carga sensual y para llegar a él bajo circunstancias “normales”  lo ideal sería ponernos a su nivel, es decir cargarnos nosotros de su misma sensualidad, de su ritmo, pero sobre todo de lo tenue que es,  el ser explicito no es lo más sensual y el pezón puede ser índice dentro del erotismo que no puede perder la intimidad…

Estoy seguro que a pesar de haber tomado muchos de los aspectos que rodean y componen el pezón hará falta más, siempre hace falta más cuando nos referimos a algo cargado con la simpleza que solo tiene la divinidad, de la diosa que lo porta o de quien lo pinta.

1 comentario:

  1. El pezón de una mujer es tan sensual y especial para ellas como para cualquier otra persona... Retomando la parte sensual podemos decir que este ed tan delicado que con un simple rose podemos transportarnos y cambiar de animo, lo importante no es tocar sino sentir, mirar, acariciar ya que es jn conjunto de acciones que le agradan y que llegan a hacer lo mejor en su momento... Muchas personas pueden expresar que no es una parte perfecta pero lo discutire ya que para mi si lo es.
    CG

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