Es interesante ver la clase de personajes que nuestra sociedad elije como "ídolos", es interesante darnos cuenta que no importan los principios o los buenos valores, y no me refiero a esto como "un cachaco que lee Semana y se sienta a tomar el té como si fuera britanico..." Me refiero a los principios de un buen ser humano y los valores del mismo, es aún mas interesante ver como la maquinaria comunicativa "sin querer" fomenta y promueve los estilos de vida de estos, sin lugar a dudas, polémicos ídolos.
Ya van varios años en los que el aparato comunicativo nacional, se ha empeñado en resaltar y rescatar los hechos y personajes de nuestra curiosa patria "chibchombiana", para supuestamente nutrir sus parrillas de programación y escudados en su particular forma de "hacer patria", cuando en realidad sabemos que a estos grandes emporios de la comunicación poco les importa, o más bien, poco se han interesado por ese concepto conocido como responsabilidad social, un concepto y deber que en la práctica solo se ve, o se veía, a eso de las tres de la mañana.
Regresemos al punto. Hasta ahora solo tenemos unos personajes denominados ídolos, un sistema comunicativo que los ratifica (y se beneficia de ello) y un público que aplaude inculto, lo que entiende como digno de admirar... usted que lee esto, seguramente se preguntara ¿cuál es el problema? permítame responederle con el mayor de los gustos.
Un ídolo es un arquetipo, aunque la gente se niegue a aceptarlo, los ídolos moldean a sus fans no solo en tendencias de moda comercial, también (y esto es lo más importante) los puede moldear desde su forma de pensar, de hablar (de nombrar el mundo) y esto desencadenara en sus actos en su forma de relacionarse con el entorno. Según Freud existe una figura propia de la idealización del otro que se da en edades tempranas cuando la personalidad es poco firme. (Que poco firmes tenemos, no solo la personalidad, sino también, el criterio) No obstante es necesario aclarar que no estoy en contra de los ídolos o de admirar a alguien, no; lo que aquí estoy exponiendo, es la falta de criterio de las audiencias... Al final, no existe un ídolo sin seguidores, esto me lleva a pensar seriamente que el nivel de los ídolos de una sociedad es directamente proporcional a la capacidad critica e intelectual del pueblo que lo aclama y como no, estos ídolos también pueden ser un índice de la formación ética y el accionar moral social...
Ahora pongamos ésto en contexto, ubiquemos los últimos grandes ídolos de la cultura popular colombiana, y saquemos de esta discusión al mesías mayor (Uribe)... Los ídolos colombianos pasan por "grandes empresarios" (Jefes del narcotráfico), "músicos" que no pueden cantar a capela (AutoTune), modelos "hermosas" con el cuerpo falso (Silicona y demás)... así entonces en términos generales parece que admiramos lo falso... Idealizamos lo que no es y posiblemente nunca lo sera, idealizamos, porque nos falta criterio, pero sobre todo porque le tememos a la realidad, porque preferimos seguir siendo felices con la mentira a ser conscientes con la verdad.
Los ídolos son necesarios en la sociedad, ésto es innegable, pero que clase de ídolos queremos, que clase de modelos a seguir necesita una sociedad que busca crecer en tanto a convivencia, educación y moral... No creo que sean los que proclaman los medios y ratifican los fans con su fidelidad y desde luego con su crítica sin acción, evidentemente no sera el cacique de la junta, o los políticos corruptos, o los exfutbolistas que engañan a los jóvenes.
Para cerrar, solo quiero invitarl@ a usted, para que fomente su capacidad crítica, su criterio y desde luego que cualifique su mirada... Para que no sea más un espectador de butaca, exíjase y seguramente no solo sus ídolos serán mejores, además usted y su entorno mejorarán.

No hay comentarios:
Publicar un comentario